Domingo 14 de Mayo de 2006
Subimos al auto de Walid y nos dirigimos hacia El Cairo, primero nos llevó a un lugar donde había
Después nos dijo que nos iba a llevar a otro lugar donde la vista del Cairo era fabulosa, era Mukhatan la montaña, de verdad que es un lugar hermosísimo y único. Entramos al Club Virginia y nos sentamos en su terraza donde la vista era interminable, pedimos algo de tomar y Walid pidió una shisha, que Ale probó pero yo no me animé… tenía miedo que me diera nauseas. Según Ale es muy suave y el sabor muy rico.
Estuvimos ahí un rato disfrutando la vista, el silencio, la paz que había allí. Walid dibujó nuestros nombres en árabe y me pidió que le regale mi lapicera, era bastante especial porque era una birome que se podía borrar con una gomita que
traía en el otro extremo, me dio pena pero se la regalé igual y quedó re contento. Nos contó historias sobre El Cairo y Egipto, le contamos un poco sobre nosotras y la pasamos muy bien.Cuando volvíamos al hotel, Walid puso un cassette y la música empezó a sonar en el auto, además por las calles del Cairo se escuchaban las típicas bocinas, las risas y charlas de los egipcios, además el sol se estaba poniendo y le daba un tono rojizo a la tarde. En un momento paramos en un semáforo y Walid llamó a un viejito que vendía algo, yo no ví muy bien que iba comprar y tampoco quería estar chusmeando lo que se compraba, le pagó al señor y me mira y me dice que ponga la cabeza y me pone un collar hecho de azhares, flores naturales que desprendían un perfume increíble! hace lo mismo con Ale le pone un collar de flores en su cuello, en ese momento me doy vuelta para mirarla a Ale y la veo con los ojos llorosos, emocionada y me contagió a mí, asi que las dos ibamos en un taxi por El Cairo,
Subimos al Longchamps y fuimos al baño a asearnos un poco, no teníamos habitación pero nos dejaban usar los servicios del hotel. Un poco más presentables fuimos a la terraza y nos pedimos un café con leche, que tomamos rapidamente porque ya era la hora que nos pase a buscar Hussein. Bajamos, esperamos, esperamos, esperamos y desesperamos!!!! Hussein que no llegaba y la hora de la partida del tren que se acercaba! Crucé al teléfono público y lo llamé al celular con la tarjeta Menatel que comprmaos y me dijo que ya estaba viniendo pero que el tránsito estaba terrible porque jugaba un partido el Zamalek y era imposible avanzar rápido por las calles de la isla. Finalmente llegó en su auto, cargamos las valijas y partimos rapidamente hacia la estación. De verdad que eran un infierno las calles, estaban llenas de autos y gente. Después de 20 min aproximadamente llegamos a Plaza Ramsés que estaba repleta de gente y autos. Estacionó el auto, fuimos corriendo hacia la estación primero y luego hacia nuestro andén, nosotras siguiendo siempre a Hussein, ja ja! fue muy graciosa toda la situación, un gordito con mucha panza corriendo seguido por dos mujeres cargadas con bolsos, los egipcios miraban la escena y no podían creer! Por fín llegamos a nuestro andén que era el 1!!! Para todo esto habíamos empezado en el 60 creo yo. Hussein entregó al guarda nuestros pasajes y nos dio los de la vuelta para que los guardemos muy bien y nos dijo que en Aswan nos iban a estar esperando alguien de la agencia para llevarnos al barco. Nos despedimos y entramos a nuestro camarote. Nuestro compartimento constaba de un sillón con dos asientos con una especie de mesa en el medio, un lavatorio, toallas limpias y un espacio donde poner el equipaje, lo único malo es que nos parecían muy chicas las camas y es más la de arriba no la veíamos...
Como a los 5 min el tren empezó a andar y estaba re bueno ver El Cairo de noche y desde arriba. Pasamos por la estación Giza donde paró otros 5 min y seguimos camino. El mozo nos ofreció si deseábamos algo de tomar, algún trago, entonces Ale se pidió un Gin Tonic y yo un aperitivo, al ratito los trajeron y por supuesto brindamos por estar ahí. Al rato trajeron la cena, teníamos un hambre terrible! ya que no habíamos c
Apagamos la luz y entraba solo la luz de la noche. Estaba muy cansada y dolorida pero que felíz me sentía, me quedé un rato mirando por la ventanilla y se veía una ruta, el campo y un río que corría al costado de la ruta, pero no era el Nilo ya que era muy pequeño, sería un canal. Me quedé dormida pero varias veces a la noche me desperté y miraba por la ventanilla, en una de esas veces la luna iluminaba todo, fue hermoso y no fue un sueño, era verdad...estaba en mi amado Egipto.
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