sábado, 23 de junio de 2007

Egipto IV

Día 3 - Pirámides de Giza
Domingo 14 de Mayo de 2006
Como a las 8 y media sonó el celular de Ale que lo había programado como despertador, al abrir los ojos la claridad entraba por la ventana y ya se escuchaba más ruido que a la noche. Nos vestimos y bajamos a desayunar, de día el hotel era más lindo que de noche, entraba toda la luz del sol y creaba un ambiente muy agradable.
El comedor era precioso, con desniveles, sillones, plantas y todas las mesas adornadas con flores.
Elegimos una mesa junto a una ventana en donde por supuesto nos sacamos fotos…

Mi desayuno consistió en dos tazas de té con leche, jugo de naranja y unos pancitos dulces rellenos con trozos de chocolate mmmm! Que delicia!
Terminamos el desayuno y volvimos a la habitación para llamar a Hussein Saied, el representante de Nogatours, con él me había estado escribiendo por mail para contratar el crucero a través del Nilo.

Encontramos esta agencia egipcia a través de internet y los precios eran mucho mas económicos que los de las agencias argentinas. Nos envió una propuesta que consistía en ir hasta Aswan y volver al Cairo desde Luxor en tren, el crucero desde Aswan hasta Luxor, 2 días en Luxor y las excursiones que elijamos nosotros y nos pareció bien asi que arreglamos para encontrarnos en nuestro hotel al otro día de nuestra llegada, para que nos de el voucher y pagarle ya que no nos cobró ningún adelanto, lo que nos dio un poco de inseguridad.

Llamé al tel. que me pasó por mail y me atienden en árabe, entonces en inglés pido por Hussein y me pasan con otra persona que si hablaba inglés y me dice que lo puedo ubicar en su celular y me pasa el número. Llamo al celular y me atiende el mismo Hussein y arreglamos que a las 11 estaría en nuestro hotel para arreglar todo. Mientras tanto ordenamos las valijas, las cuales dejaríamos en el hotel hasta nuestro regreso en una semana, ya que al crucero solo llevaríamos un bolso. Una vez que estuvimos listas bajamos al lobby y el otro recepcionista Ahmed nos dice que no le paguemos esa noche, que nos cobraría todo junto a nuestro regreso, estuvimos de acuerdo. Además nos dice si gustamos esperar a Hussein en la terraza que en cuanto él llegue le avisa donde estamos.La terraza estaba llena de vida, por las plantas y por el sol que la inundaba toda.

Esperamos un rato ahí hasta que apareció Hussein, un hombre de unos 30 años, gordito y muy simpático, estaba vestido con traje con el calor que hacía! Nos sentamos y nos empezó a leer lo que habíamos contratado para ver si era todo correcto, era tal cual le habíamos pedido aunque agregamos un guía de habla español para Aswan y Luxor que nos costó u$s30.- más.
Le pagamos ahí mismo, nos entregó como “voucher” una copia del papel donde estaba todo esto detallado! O sea ese papel teníamos que presentar en el crucero y también en el hotel de Luxor, nos dijo que no tendríamos ningún problema, nos dijo "Palabra de egipcio es palabra de honor" y el tiempo le daría la razón.

Nos preguntó si pensábamos hacer algo esa tarde en Cairo, ya que nos quedaban varias horas hasta la hora de salida del tren hacia Aswan esa misma noche, y nos ofreció enviarnos un auto para que nos lleve a donde quisiéramos por solo u$s 10.-, aceptamos y quedamos que a la una pasarían por nosotros. Hussein nos dio su tarjeta y nos dijo que lo podíamos llamar por cualquier inconveniente las 24 hs de los 7 días de la semana, y nos dijo que él nos iba avisar por medio del chofer que vendría por nosotros a que hora exactamente nos pasarían a buscar por la tarde para ir a la estación de trenes.

Hasta la una de la tarde nos quedaba un tiempo libre por lo que salimos a caminar un rato por Zamalek, es un barrio tranquilo, hermoso y lleno de árboles.

Enfrente del Longchamps hay una Escuela de Arte y por ello había un montón de chicos y chicas en las veredas charlando que asistían allí. Recorrimos unas cuadras pero no nos queríamos entretener mucho por miedo a que se nos haga tarde.

Volvimos al hotel, pasamos al baño y a la 1 bajamos y nos estaba esperando Walid, un taxista egipcio que solo hablaba inglés, su auto era un Fiat 1500 similar a todos los taxis del Cairo.Yo subí adelante ya que sería la que hablaría con Walid en inglés cada vez que lo vieramos. Le dije que lo que queríamos hacer era ir a ver las pirámides, muy sonriente nos respondió que le parecía muy bien. Cruzamos el puente sobre el Nilo y tomamos por la corniche hacia…no sé hacia donde, no sé si era norte o sur, la cuestión es que pasamos por la Torre del Cairo y le saqué una foto, estábamos muy felices! Walid nos contó que era soltero que tenía 31 años, tenía 7 hermanos más y que vivía por la zona de “General Land” cerca de Dokhi, que le encanta contar chistes y de verdad era muy simpático. En el camino nos preguntó si queríamos hacer la visita común o sea caminando o ir en camello, después de pensarlo un rato nos decidimos y le dijimos que en camello (mala idea...) Entonces nos dijo que nos llevaría hasta los camellos así nosotros hacíamos la excursión y él nos esperaba allí para traernos de vuelta al hotel y estuvimos de acuerdo.

Ya en Giza, yendo por una avenida miro hacia la derecha y veo las pirámides, no lo podía creer! Le digo a Ale: mirá! y las dos empezamos a gritar de alegría, tanto tiempo esperando ese momento y por fin estaban frente a nuestros ojos, un poco lejos, pero allí estaban! Después de recorrer algunas cuadras y callejuelas de arena por Giza, entramos por una callesita y llegamos a una casa en donde afuera había algunos camellos. Entramos y nos vino a recibir el “camellero”, nos ofreció asiento en esa especie de patio sobre unos bancos de cemento que estaban cubierto por alfombras, y si queríamos algo de tomar como es habitual en los egipcios. Nos tomamos una foto con Walid y al rato nos trajeron agua y empezamos a conversar.
Nos contó en que consistía la excursión: salir en camello desde allí, llegar hasta un punto panorámico desde donde se observan las pirámides y todo Giza, paseo alrededor de las pirámides, entrada a la Pirámide de Kefrén, vista de la Esfinge y regreso a esa casa, todo eso por 110 libras egipcias, el precio incluía la entrada al complejo y a la pirámide, ahh y unos pañuelos blancos estilo árabes para cada una, nos pareció bien y aceptamos por lo que nos dieron un camello a cada una y nos asignaron un acompañante llamado Mohamed. Nos subimos a los camellos y cuando estos se pararon eran altísimos, me dio un poco de impresión pero todo bien. El mío estaba malísimo y no quería saber nada de ir hasta las pirámides a través del desierto,parecía que hablaba y se quejaba y Mohamed le respondía , je je! Empezamos a andar por las callejuelas de Giza y era rarísimo ya que no andaba ningún turista por ahí, solo gente del lugar. En un momento pasamos por un cementerio musulmán donde detrás se veían las pirámides, y ya después empezamos a andar por el desierto. Mohamed se subió en el camello con Ale y empezamos a ir un poco más rápido, a la noche lamentaría ese trote, pobre de nosotras! Bordeamos un alambrado por bastante tiempo hasta que entramos a través de una abertura que estaba custodiada por la policía al complejo de Giza, avanzamos unos metros y la vista de la pirámides era impresionante. Sacamos muchas fotos, Mohamed nos sacó a nosotras, le sacamos a las pirámides, a los camellos, a Giza, etc etc. En un momento Ale se da cuenta que había perdido sus anteojos de ver: horror!!! Sin ellos no veía nada de cerca, entonces Mohamed salió corriendo a buscarlos por el desierto, con el sol rajante y con 35° de calor aprox. Como a los 15 minutos vuelve a caballo (se lo habían prestado) diciendo que no los había encontrado, asi que retomamos nuestro camino y nos dirigimos a Kefrén.

Al llegar allí, Mohamed nos dio la plata para sacar la entrada y nos dijo que le dejemos las cámaras de foto y la filmadora que había llevado Ale, que él nos esperaría ahí junto con los camellos. Con Ale fuimos a sacar los tickets correspondientes y después hacia la entrada de la pirámide, se nos acercaron algunos hombres pero los espantamos enseguida.
Entramos a la pirámide que por suerte no estaba llena de gente y comenzamos el descenso, me dio mucha pena ver basura dentro de la pirámide.
Al llegar a la cámara del Faraón había un grupo de personas que se fueron enseguida, entonces con Ale nos acercamos al sarcófago y emocionadas lo mirábamos y las dos dijimos: sí, estamos acá, en la cámara del Faraón Kefren observando su sarcófago de granito. En ese momento llega un grupo de americanos, de más o menos 25 años y rompen la armonía del lugar con sus gritos y carcajadas, encima a uno de ellos no se le ocurre mejor idea que meterse en el sarcófago y acostarse haciendo la pose típica del Faraón, mientras los amigotes se reían a carcajadas.
Mi indignación era tal que me puse roja y me acerqué, mientras Ale me miraba sin entender nada, me agacho y le grito al que está adentro del sarcófago: Go out now!!!! Creo que pensó que yo era de la policía de antiguedades, porque salió de un salto y repitiendo sorry sorry! Ja ja ja! Creo que no le quedaron ganas de hacer otra broma en todo su viaje por Egipto! Salimos de la pirámide y caminamos rodeando la pirámide, nos encontramos con Mohamed y con los camellos fuimos hacia la Esfinge, pero antes Mohamed nos dice si queremos que él nos filme, aceptamos y él se adelanta unos metros y nosotras empezamos a andar con los camellos saludando y hablando a cámara. Vuelve Mohamed y me fijo como había salido y no había nada!!! en vez de rec había puesto play, o sea tuvimos que repetir la escena nuevamente, pero esa ya salió re bien! La vuelta fue más corta, gracias a Dios!, y nos encontramos que los americanos de la pirámide habían contratado los mismos camelleros que nosotros o sea que volvíamos todos juntos.
En el trayecto de vuelta Mohamed vino conmigo, y empezamos a charlar, me preguntó si era casada le respondí que sí a pesar que no lo era (una pequeña mentira porque sabía lo que me esperaba si decía que no tenía marido) y entonces me dice: como tu marido te deja venir sola? A lo que le respondo que está todo bien que es un viaje que quería hacer hace mucho y que estaba cumpliendo mi sueño ahora. Entonces empezó a decirme que yo le gustaba, que era muy linda, que si él era mi marido no me dejaba sola, y bla bla bla… Le respondo que muchas gracias pero que yo solo había ido a conocer Egipto, no a buscar marido.
Ufff! Me habían comentado lo enamoradizos que son los egipcios, pero no pensé que iba a vivirlo tan pronto y con un chico de 22 años, ja ja! Llegamos a la casa del camellero y me temblaban las piernas, mejor dicho todo el cuerpo, qué cansancio! Pasamos al patio de la casa otra vez, nos trajeron agua fría y nos sentamos ahí un rato. Vino Walid, el camellero y Mohamed, todos sentados charlando con nosotras. A pesar de sus insinuaciones, Mohamed era un chico muy agradable. Nos preguntaron cuantos hijos teníamos, les mostramos sus fotos y pasamos un rato muy lindo. Walid nos dijo que Hussein nos pasaría a buscar por el hotel a las 7:30 para llevarnos a la estación de trenes, así que decidimos irnos y aprovechar un rato más paseando por El Cairo. Nos despedimos del camellero, de Mohamed y de otros que había allí.

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